Una base estandarizada
El desorden no empieza en el seguimiento: empieza en que cada contrato se redacta como si fuera el primero. Antes de instrumentar hay que tipificar.
- Tipos, no casos
- Un contrato de obra y uno de servicios no se siguen igual. Cada tipo trae los compromisos que siempre lleva, así que nadie parte de una hoja en blanco ni se le olvida la mitad.
- Un expediente que sigue vivo
- El contrato firmado no es el final del trámite. Anexos, addenda, actas y comprobantes cuelgan del mismo expediente y se pueden leer juntos.